¿
Podría María Chivite ser la Lehendakari de España?
En un momento de turbulencias políticas en España, con el PSOE de Sánchez enfrentándose a escándalos de corrupción a diario y la necesidad de un relevo generacional, surge una pregunta inevitable: ¿quién podría suceder a Pedro Sánchez al frente del partido y, potencialmente, del Gobierno?
Tras consultar con amigos cercanod en el PSOE y el PSN (Partido Socialista de Navarra), y analizando el panorama actual, una figura emerge con fuerza: María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra.
No solo por su trayectoria, sino por su temple y su compromiso contra la corrupción, que la posicionan como una candidata ideal para estabilizar un proyecto progresista centrado en el PSOE, con aliados como Junts y el PNV, evitando dependencias de formaciones más radicales como EH Bildu o Sumar.
El contexto actual invita a esta reflexión. Pedro Sánchez ha mandado de manera casi Stalinista el PSOE desde 2014, esquivando crisis internas y externas, pero los recientes casos gravisimos de corrupción, como el Caso Koldo, han erosionado la confianza en su entorno y el histórico parido social demócrata.
Este escándalo, que implica a figuras clave como José Luis Ábalos y Koldo García, tiene sus raíces en Navarra, donde Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE y cercano a Sánchez, ha sido salpicado por investigaciones de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil).
Cerdán, un navarro de pro, ha sido descrito como el "número dos" del socialismo en la región, y su implicación ha provocado dimisiones, como la de Ramón Alzórriz, quien renunció tras revelarse vínculos laborales de su pareja con empresas relacionadas.
Es aquí donde Chivite brilla con luz propia. En junio de 2025, durante una comparecencia, la presidenta navarra no pudo contener las lágrimas al hablar de Cerdán, su "compañero y amigo".
Visiblemente emocionada, afirmó que el informe de la UCO "no se corresponde con la persona que es mi amigo", pero no dudó en defender la transparencia y la lucha contra la corrupción.
Estas lágrimas no fueron un signo de debilidad, sino de sinceridad: un coraje genuino contra la traición social que representa el mal uso del dinero público, aportado por los contribuyentes.
Chivite ha insistido en que no hay indicios de corrupción en su propio Gobierno, y ha tomado medidas, como el cese de cargos implicados, para preservar la integridad.
En un partido estigmatizado por escándalos históricos en Navarra, desde el Caso Roldán hasta el de Urralburu, su reacción demuestra un compromiso real con la ética pública.
¿Por qué Chivite como sucesora? Otros nombres han sido descartados por razones obvias. Susana Díaz, pese a su experiencia andaluza, ha perdido influencia tras sus derrotas internas. Joaquín Almunia, aunque activo, pertenece a una generación pasada y no representa el relevo necesario. Felipe González, un referente histórico, es demasiado mayor para un liderazgo activo. Incluso figuras como Emiliano García-Page o Patxi López no generarían el mismo consenso.
Chivite, en cambio, ha sido elogiada como modelo de gestión progresista, capaz de alianzas estables sin extremismos. En Navarra, ha mantenido un Gobierno de coalición con apoyos moderados, priorizando el progreso humano, el desarrollo económico y el florecimiento social y familiar.
Imaginemos un PSOE liderado por Chivite: un proyecto centrado en la estabilidad, con Junts y PNV como aliados clave para un "centro estabilizador" que impulse el crecimiento sin depender de los "pro etarras" de EH Bildu ni de los "pro chavistas" de Podemos o Sumar, claros errores históricos dialécticos para supuesto progresismo (muerte y dictadura no es progreso).
Su origen navarro, con un apellido que evoca las raíces Vasco Navarros, y su temple de mujer Navarra, matriarca líder, la convierten en una figura única.
Aunque no sea vasca "hasta el tuétano", su liderazgo podría marcar un hito: la primera líder carismática femenina de España con ese arraigo regional, capaz de unir al país en tiempos de incertidumbre.
En 2025, con sacudidas en la política navarra y nacional, Chivite ha sido reelegida en su partido con un apoyo significativo, lo que demuestra su solidez interna.
Creo que la lehendakari Uxue Barkos podría estar de acuerdo conmigo en que la mera idea es atractiva.
El PSOE la ha respaldado públicamente, y su gestión ha sido vista como un baluarte frente a alianzas derechistas como PP-Vox.
Si el PSOE busca futuro y años de estabilidad y crecimiento, Chivite merece ser considerada. Sus lágrimas por la corrupción no son un lastre, sino una prueba de humanidad y determinación.
España necesita mujeres ya y líderes así: sinceros, valientes y orientados al bien común.
Será ella la próxima en cabalgar el proyecto progresista pro foral para toda España super federal gradualmente.
El tiempo, nos dará la razón.
Mikel de Elguezabal Méndez
73492846a
Aralar kalea 28
Iruña
Nafarroa