Marian Larzabal Ageda: Marian, lamento discrepar contigo —o con usted, como decimos los venezolanos—. Ella, como yo, también es descendiente de vascos: ella de los Zuloaga y yo, evidentemente, de los Elguezabal, etcétera. No sé qué referencias tienes de este personaje, si será venezolana o española, pero creo que te equivocas en tus percepciones biográficas.
Ella es ingeniero civil y se casó con un empresario. El capitalismo viene de _caput_, “cabeza”: cabeza de conocimiento, de educación, de saberes, de información. El _know-how_, el saber hacer. Es decir, educación, tecnología y ciencia. Surge con la Revolución Industrial en Escocia hace unos 250 años, y es cuando el mundo pasa de un 99% de pobreza a lo que tenemos hoy: cada vez hay menos pobres y menos desigualdad. Aunque quienes repiten lo contrario solo defienden su _modus vivendi_ y su _modus operandi_ para vivir siempre del Estado como funcionarios eternos. Porque si se acaba la pobreza, si se acaba la desigualdad que vociferan a diario en los medios —en agitación perpetua, en proselitismo permanente, utilizando las herramientas de Gramsci del siglo XX en pleno siglo XXI: “tomar la cultura y el resto se dará por añadidura”—, se les acaba el negocio.
Así, estos personajes pro-Estado gigante defienden lo contrario al capitalismo. Porque el capitalismo es la iniciativa privada: no de empresas gigantescas, sino de personas, jóvenes, familias, amigos que crean cooperativas o pymes. Eso es capitalismo: tomar una idea, un conocimiento, y aplicarlo para el bien de la sociedad, del mercado; es decir, de la gente.
Entonces no sé cómo puedes vincular a María Corina Machado Zuloaga con empresarios que “explotan al obrero” y todo ese discurso de la dialéctica marxista que tanto daño ha hecho al cerebro humano los últimos 200 años. Por cierto, Marx odiaba y envidiaba, cómo no, a Simón Bolívar —otro venezolano de origen vasco— que fue un emprendedor, un empresario de trescientos años de tradición en cacao, otros productos agrícolas y minas. Claro, tenía esclavos, pero después los liberó cuando se instruyó en las ideas liberales europeas. Vivió un año en Margina entre los vascos, jugó pelota vasca, tuvo una Biblia en euskera y muchas anécdotas más. Al parecer, eso lo puso en contacto con una manera de ser libres e iguales al modo de los vascos de toda la vida, que son hidalgos por el hecho de ser vascos. No sé si sabes algo sobre eso.
Así que repito: deberías informarte más sobre esta mujer valiente. Sí, es rica, ¿pero qué tiene de malo ser rico? Todos deberíamos intentar ser ricos a nuestro nivel: espiritual, moral, mental, cultural, educacional. Y así, cada vez las diferencias serán menores.
Lo que sí es cierto es que la desigualdad es mucho más brutal en los países comunistas/socialistas que en los países capitalistas. Fíjate en los discursos del profesor Miguel Ancho: marxista, leninista, extremista, maoísta y ahora gramsciano como peón cultural.
Si existe desigualdad es porque los seres humanos somos genéticamente diversos. Tenemos distintos potenciales de inteligencia: cada quien es inteligente en algo que otros no, o mejor físicamente en algo que el otro no. Si no, seríamos todos iguales como flores. Si a eso te refieres con “igualdad total”... Somos iguales en derechos y deberes, sí, pero en potencialidades cada quien es diferente y tiene distintos modos de vida y distintos sueños. No puedes obligar a los demás a tener tus sueños, ni tú puedes ser obligada a seguir el mío.
Para terminar: en los países libres y capitalistas como Irlanda o Suiza hay desigualdad, pero está “hacia arriba”. Los más ricos, la clase media y la clase baja están pegaditos, tirando hacia arriba. En cambio, en los Estados centralizadores la desigualdad es brutal: los ricos son los del partido socialista, la casta política, es decir, los parásitos del Estado, la nomenclatura del partido. Y los pobres son los que reciben las migajas del presupuesto que les quitan en impuestos estos parásitos a los ciudadanos, a los trabajadores, a los empresarios, incluso a los turistas.
Entonces es el dilema de Guatemala o Guatepeor. Y yo siempre escojo Guatemala: no es perfecto, pero es funcional y cada quien llega libremente al nivel de vida que puede o que el azar le permite. Si no luchas, no tienes lo que tienes.
Mikel de Elguezabal Méndez -Rodulfo
73492846a
Navarra