Jornada en la Villa de Aoiz: plantas, flores, huertas y el espíritu del Auzolan. Hoy he tenido el placer de pasar un día maravilloso en la Villa de Aoiz, participando en una jornada dedicada a plantas, flores y huertas. Fui con mi gran amigo Ignasi Pagés, catalán-venezolano, en su coche. El plan original era disfrutar un rato y que luego me dejara en el gimnasio, pero la belleza del día nos atrapó y acabamos quedándonos mucho más tiempo del previsto.Después de recorrer los stands y actividades, nos rendimos ante la famosa costra del pueblo: ese postre divino hecho con crema, harina y azúcar que, acompañado de dos buenos cafés, se convierte en el desayuno perfecto. Energías recargadas, salimos a pasear por las calles de Aoiz. Y allí estaba, palpable, el verdadero tesoro del día.
El espíritu del Auzolan.
Lo que más nos impactó fue el espíritu del Auzolan, esa hermosa tradición vasca de colaboración mutua, de cooperación vecinal desinteresada y amistosa. En los siete territorios vascos, en la diáspora y en muchos otros lugares del mundo, este fenómeno recibe nombres distintos. En Venezuela, nuestro país de origen tanto de Ignasi como el mío, lo llamamos cayapa. Hacer una cayapa o un auzolan es lo mismo: vecinos que se reúnen voluntariamente para realizar un trabajo grande, dividiendo las tareas de forma natural y eficiente.
Es curioso: Adam Smith lo teorizó hace más de 230 años con la división del trabajo, Henry Ford lo tecnificó hace un siglo, pero aquí surge de motu proprio, de forma espontánea, por el bien común. Orden espontáneo de la acción humana, el verdadero laissez-faire en su esencia más pura, ese concepto del Bayonés desconocido casi, que no mento para que busques en la red humana.
Comentábamos Ignasi y yo, mientras caminábamos, que la belleza del día no estaba solo en las plantas o las flores, sino en el entusiasmo de personas como Mikel Baztán, su esposa y todo su equipo. Ellos luchan día a día a través de su ONG Klima Orain (Clima Ahora) por un mejor ambiente y una ecología real para Navarra, Euskadi, Europa y el mundo.
Asesoran a decenas de ayuntamientos en mejoras ambientales, conservacionistas y sensatas.
Porque al final, los buenos biólogos y ecólogos somos conservadores: conservamos el acervo de especies milenarias, su hábitat, su continuidad.
No se trata solo de salvar focas bebés blancas o búhos reales. Todas las especies, por “feas” que parezcan (lombrices, insectos, gusanos), cumplen un rol ecológico.
Quita una pieza y todo el sistema se desmorona. Ese es el peligro del especismo emocional.
La verdadera belleza
La auténtica belleza del día fueron los niños y jóvenes que participaban y participarán en el futuro. Ese “trauma positivo”, ese momentum educativo que les conecta con la naturaleza que nos rodea y de la que formamos parte. También la amistad, la concordia, la cooperación y el florecimiento humano del que siempre habla mi amigo chileno Axel Kaiser.
Mikel es un auctoritas globalis en su campo, pero lo envuelve una humildad casi monacal. Lo admiro y respeto profundamente, independientemente de creencias.
Busco en las personas la bondad, la pureza y el amor, aunque sepa que nunca llegaré a comprender del todo este último concepto.
Aoiz, con sus arcos y fachadas centenarias que resisten dignamente a la modernidad, es un ejemplo vivo. Navarra cumple con creces aquello de William Shakespeare: “Navarra is the wonder of the world”.
No hay rincón, valle o pueblo en esta tierra que no sea interesante, bello, misterioso y pujante. Hay muchas “Navarras” en el mundo: regiones de Italia, Japón, Escandinavia, África, América o Australia que comparten ese mismo espíritu de arraigo, ese verde, ese trabajo y esta belleza.
Me despido de este post con una sonrisa y con el contacto de mi amigo Ignasi Pagés, mi corredor de productos financieros.
Quien quiera planificar su futuro con independencia, libertad y sin confiarlo todo a los Estados o gobiernos, puede escribirle, les dejo su correo.
Como digo siempre: soy el capitán de mi alma, responsable de mi libertad natural y de mi libre albedrío. Ojalá podamos retirarnos algún día con la suficiente libertad como para dedicarnos plenamente a viajar, conocer, estudiar y, por supuesto, seguir haciendo auzolan o cayapa.
¡Hasta la próxima jornada!
Y que viva el espíritu de la colaboración voluntaria y el amor por la tierra, Ama Lur
Ignasi Pagés: ij.pages@segurosbilbao.com













































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